Hay 465 personas heridas tras graves incidentes en Cataluña.

La Policía Nacional y la Guardia Civil irrumpieron el domingo en centros de votación en Cataluña y confiscaron urnas y papeletas para intentar impedir un referéndum de independencia que el Gobierno central considera ilegal.

La alcaldesa de la capital regional Barcelona, Ada Colau, emitió un comunicado en que exigió “un fin inmediato a las cargas de la policía contra la población indefensa”. Madrid dijo que la policía actuó en forma proporcionada.

Agentes antidisturbios rompieron puertas y ventanas para entrar en los centros mientras cientos de personas aguardaban para votar. En un incidente en Barcelona los agentes dispararon balines de goma.

El Departamento de Salud de la Generalitat dijo que 465 personas habían resultado heridas por las cargas policiales, dos de ellas graves, mientras que al Ministerio del Interior de España informó de 12 policías heridos.

Protegidos con cascos y escudos, en algunos centros los agentes antidisturbios retiraron por la fuerza a quienes esperaban para votar, incluidos mujeres y niños.

La consulta, declarada ilegal por el Gobierno español y paralizada por el Tribunal Constitucional, ha sumido al país en la peor crisis institucional en décadas y ha tensado las relaciones entre Madrid y Barcelona.

“El Estado español ha entrado dentro de una situación muy comprometedora y tendrá que acabar respondiendo delante de los tribunales internacionales”, dijo Jordi Turull, portavoz del gobierno catalán y también consejero de presidencia, en rueda de prensa.

No estaba claro qué acción emprenderá el gobierno catalán. Es probable que gane la opción “sí”, dado que se prevé que hayan votado la mayoría de los que respalda la independencia, mientras que los que se oponen no habrían emitido sus votos.

A pesar de la acción policial, cientos de personas hacían fila en ciudades y pueblos de toda la región. En un centro electoral de Barcelona, la gente mayor y quienes acudían con niños entraban primeros.

“Estoy tan contenta porque a pesar de los obstáculos que han puesto he podido votar”, dijo Teresa, una jubilada de 72 años de Barcelona que esperó en una fila durante seis horas.

LARGAS COLAS

Los organizadores habían pedido a los votantes que acudieran a los centros de votación antes del amanecer, esperando que las colas fueran la primera imagen que se viera internacionalmente del día de la votación.

“Esta es una gran oportunidad. He esperado 80 años para esto”, dijo Ramón Jordana, de 92 años, un extaxista que aguardaba para votar en Sant Pere de Torelló, una localidad en los Pirineos y bastión independentista.

En Sant Juliá de Ramis, en la provincia de Girona, la Policía irrumpió en un centro de votación minutos antes de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, acudiera a votar allí tal y como tenía previsto. Rompieron vidrios para obligar a abrir las puertas mientras los votantes, con los puños en alto, cantaban el himno de Cataluña.

Puigdemont, que finalmente votó en otro lugar, acusó de “violencia desmedida” a policías y guardias civiles y dijo que esta no había frenado el deseo de votar de los catalanes.

“¿De qué trataba el 1 de octubre? De democracia. Las porras, las balas de goma, la violencia injustificada (..) describen una pésima imagen exterior de España y acompañará para siempre nuestra memoria”, dijo Puigdemont tras emitir su voto.

El Ministerio del Interior informó de que 92 colegios electorales habían sido cerrados en toda Cataluña y que nueve policías y tres guardias civiles resultaron heridos en los enfrentamientos.

También agregó que tres personas -una de ellas menor de edad- habían sido arrestadas por “desobediencia y atentado a agente de la autoridad”.

En un principio, el presidente catalán dijo que si ganaba el “sí”, el Parlamento catalán declararía la independencia en las 48 horas posteriores, pero los líderes regionales han reconocido que el cerco policial ha alterado la consulta.

 

 

 

Vía: Reuters

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