Caso Amaral: el mal de los representantes

En estos últimos días el ambiente del fútbol, sobre todo el del Club Nacional de Football, se vio sacudido por un el caso
Rodrigo Amaral.

El jugador de Nacional, y actual Campeón Sudamericano con la Selección Uruguaya Sub 20, decidió no presentarse a entrenar con el plantel dirigido por Martín Lasarte sin previo aviso, algo que molestó muchísimo al Cuerpo Técnico.

Después de eso muchos fueron los rumores, que Amaral ya no iba a jugar más en Nacional, que Daniel Fonseca (su representante) iba a pagar la cláusula de rescisión (3 millones de dólares) y lo iba a llevar al exterior, entre otros.
Fonseca y el Presidente de Nacional José Luis Rodriguez acordaron que el jugador se va a ir a Maldonado durante 30 días a hacer una preparación especial, con un preparador físico que no trabaja para Nacional. Martín Lasarte declaró públicamente que si Rodrigo Amaral se iba a entrenar a Maldonado no lo iba a dejar formar parte de su plantel cuando regresara, y en la jornada de hoy se confirmó, Amaral se irá a Maldonado y dentro de 30 días volverá a integrar el plantel de 3ra división de Nacional.
Esto es algo que claramente no beneficia ni al jugador ni al Club, porque Amaral podría haber conseguido un lugar en Primera luego del gran Sudamericano que hizo, siendo capitán y goleador, sin embargo cayó en la mala asesoría de su representante, y esto es malo para el Club por el precio del jugador, si no tiene fútbol en Primera, no se expone al exterior la suma que le podría entrar a Nacional es, sin lugar a dudas, muy baja en comparación a lo que podría venderse Amaral si sumara minutos e hiciera un buen semestre en el Club albo.
Los representantes muchas veces logran truncar la carrera del deportista que representan, por querer llevar al jugador a ligas en las que no tiene chance de competir por un lugar en el plantel principal solamente por el dinero.
Un ejemplo de malas decisiones influenciadas por representantes es el caso de otro jugador de Nacional, Nicolás Lopez, quien brilló en la Primera División del Bolso y al poco tiempo Pablo Bentancur, su representante, convenció al jugador, que en ese entonces tenía 17 años, y a su familia, que no estaba en buen estado económico, de llevarlo a otro País y que gane muchos miles más de los que podría ganar en Nacional, y entonces pagó la cláusula de rescisión de 1 millón de dólares y lo llevó a la Roma (Italia). Pero Lopez no tuvo muchas oportunidades de brillar ni en Roma, ni en Udinese, ni en el Hellas Verona, ni en el Granada (España), y tuvo que volver a Uruguay por 6 meses para tener competencia.
  Un ejemplo más reciente de malos asesoramientos es el del lateral de la Selección Sub 20 Mathias Olivera, quien también es representado por Daniel Fonseca, que sacó al juvenil de Nacional y lo hizo fichar por Atenas de San Carlos para poder disputar el Sudamericano con la Selección Uruguaya. El lateral, de 18 años, también haría una preparación como la de Rodrigo Amaral (en este caso innecesaria). Olivera podría haberse quedado en Nacional y muy probablemente fuera ascendido dentro de 6 meses, cuando Alfonso Espino fuera transferido, algo que es muy posible, ya que en el mercado de verano tuvo varias ofertas del exterior, pero aún así el jugador decidió escuchar a su representante, Daniel Fonseca, y seguir su carrera en otro lugar, por el momento ese lugar está con muchos ¿?.
En algunos casos los representantes, contratistas, son buenos, pero en la mayoría no, no ven al jugador como persona, no buscan un Club en el que pueda jugar, sino que buscan el dinero, utilizando al jugador, sin importarle si va a jugar en X Club o no, siempre y cuando sus bolsillos se llenen de billetes. En mi opinión, los representantes le hacen más daño que bien al fútbol, sin dudas estaría todo mejor sin muchos de ellos.

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